Nacho Vegas y Christina Rosenvinge
Por primera vez, juntos sobre un escenario. Nacho, tras su experiencia con Enrique Bunbury en “El tiempo de las cerezas”, se ha consolidado como el buque insignia del indie nacional y saca ya la cabeza por Sudamérica y la margen izquierda de nuestro mainstream. Mientras, Christina, tras dejar de lado unos inicios sospechosos y haberse reivindicado vía Nueva York y de la mano de colaboradores sin mácula (Two Dollar Guitar, Lee Ranaldo), no sólo ha recibido en Estados Unidos comparaciones con la desaparecida Nico sino que es plenamente respetada por los medios de aquí, al margen ya de prejuicios. En ese sentido, su último álbum, “Continental 62”, apareció en varias listas nacionales de lo mejor del 2006, entre ellas la de Rockdelux, donde ocupó el séptimo puesto. Por su parte, para Rockdelux los discos de Vegas, “Actos inexplicables” (2001), “Cajas de música difíciles de parar” (2003) y “Desaparezca aquí” (2005), han sido la primera, tercera y segunda mejor grabación nacional de esos años, respectivamente.
 
    Eef Barzelay
Eef suena como si Buddy Holly fuera un judío sarcástico trasplantado a nuestra época. Un Holly que hubiera formado en 1991 una banda llamada Clem Snide y con la que nueve años más tarde hubiera editado un segundo disco tan sobresaliente como “Your Favorite Music”, para a continuación firmar otros tres que no bajaban ese listón. Pero Clem Snide dejó oficialmente de existir en 2006 y es ahora sólo un recuerdo, el de un estupendo conjunto de pop vintage, uno de los mejores y más personales del primer lustro de este siglo. Su líder y epicentro, Eef Barzelay, que ha cambiado Nueva York por Nashville, ha decidido volar en solitario. Ya publicó el pasado año su debut discográfico, “Bitter Honey”, pero es en éste, de la mano de un nuevo trabajo que saldrá en septiembre, cuando su apuesta se materializa a lo grande.
 
    Kurt Wagner
Al frente de Lambchop, Kurt Wagner se convirtió en uno de los iconos de lo que se dio en llamar country alternativo hacia mitad de los 90. Su banda se desmarcó progresivamente de las conexiones con el sonido vaquero y apostó por un gran híbrido que admitía en su seno jazz, soul y rock. El resultado, con la voz de Kurt como estandarte, hermanaba a Curtis Mayfield con American Music Club con total naturalidad. Los fundamentalistas del country se llevaron las manos a la cabeza, mientras la crítica y sus cada vez más numerosos seguidores las utilizaban para aplaudir, y mucho, tanta excelencia. Desde “Nixon” (2000) gozan de un prestigio a prueba de cínicos. El inconformismo de Wagner le lleva a desmarcarse de forma puntual de su grupo y a girar por su cuenta, reinventándose desde otro formato.
 
    The Wedding Present
En 2007 se cumplen veinte años de la publicación de “George Best”, primer larga duración de The Wedding Present y obra referencial en la discografía de los ingleses. La banda de Leeds, fundada en 1985 y comandada por David Gedge, se topó de cara con la escena C86 y supo encontrar con este álbum un lenguaje personal para diferenciarse de ese pelotón generacional. Lo hizo adaptando la amargura cínica inglesa al pop de guitarras rápidas y las letras sobre desengaños amorosos. Un clásico instantáneo, que salió a la calle en noviembre, dos meses después de la ruptura de The Smiths. A finales de aquel año “George Best” ya había colocado cuatro hits en las listas británicas; la banda de Morrissey, sólo uno. Con Gedge al frente y como ejemplo de superviviente en plena forma, titulo del que se ha hecho merecedor tras el regreso del grupo con “Take Fountain” (2005), interpretarán aquella obra con la misma convicción que John Peel mostró para alabarla -se dice que fue el primer CD, entonces un formato nuevo, que el locutor pinchó en su programa-.
 
    ELVIS PERKINS
El nombre de Elvis Perkins había ido pasando de boca en boca, o como se dice ahora de blog en blog, desde principios de 2006. Había unanimidad entre los visionarios, ante la inminencia de su debut discográfico: era un firme candidato a dar la campanada en 2007. Así ha sido. Muy bueno ha de ser un primer álbum para no despeñarse sobre el alambre promocional cuando no paran de caerle comparaciones con el “Astral Weeks” de Van Morrison. Y también con Nick Drake. Su debut “Ash Wednesday” tiene calidad para eso y más. Por eso se ha abierto paso a la velocidad del sonido (en su caso, el folk), con firmeza, entre la maleza de cantautores llorones, haciendo ver que lo suyo es otra cosa, más libre, más poética, más enigmática. Acompañado por su banda In Deerland, el hijo huérfano del actor Anthony Perkins y la fotógrafa Berry Berenson –la muerte de su madre ha inspirado buena parte de sus canciones– demostrará el porqué de tanto halago. Merecidos, claro.
 
    SISA
“Me doy cuenta de que estoy delante de un disco importante porque abre una nueva dimensión para la todavía llamada Nova Cançó”, escribía Manuel Vázquez Montalbán hace más de veinte años a propósito de “Qualsevol nit pot sortir el sol” (1975). Estaba en lo cierto. Fue un álbum-viaje que arrancó en el Poble Sec de Barcelona y, pasando del “Amarcord” de Fellini al “Highway 61 Revisited” de Bob Dylan, atravesó la frontera mental del Paral.lel para inventarse una Barcelona contracultural, que ni se desvivía por salir en las postales ni falta que le hacía. Reeditada recientemente, el estatus de esta obra del veterano cantautor catalán se ha visto revalidado. Porque ajena al vaivén de las modas, mantiene intacto su atractivo y su aura de clásico popular, tanto como la aparente inocencia de su apuesta por la libertad y la imaginación. Haciendo valer su condición de hombre orquesta, Sisa pondrá en solfa los relatos mágicos de piezas como “El setè cel”, “El fill del mestre”, “Senyor botiguer” o la, ya legendaria, que da título al disco.